
Dudas sobre limpiar campanas y conductos en Huesca
Cuando una cocina altoaragonesa pide precio por primera vez, el guion de la conversación se repite bastante. Muchas empiezan por el cómo y el cuánto, y hay una que aquí sale siempre: en qué se diferencia esto del trabajo de un deshollinador.
Las respuestas están pensadas para cocinas de aquí: refugios, hoteles de estación, casas rurales, asadores del Somontano y obradores del llano. Si lo tuyo es otra cosa, escríbenos y lo estudiamos.
¿Cómo se limpian las campanas extractoras industriales?
En un hotel de estación el trabajo se ordena de abajo arriba porque así lo pide el tipo de suciedad.
Primero salen los filtros metálicos al baño de desengrase; después se destapa la cámara de aire, donde las cocciones largas del guiso dejan una costra mate mezclada con hollín de horno; luego se recorre el tubo por trechos, alternando el cepillo donde el residuo es seco con la química donde ha quedado aceite.
El extractor y el remate del tejado se dejan para el final de la jornada. Aquí la particularidad es que casi todas las instalaciones piden los dos métodos en la misma visita.
¿Cuánto cobran por limpiar una campana extractora?
La variable que más pesa en el Alto Aragón es el tejado. Una cocina de Barbastro con cubierta plana y salida a pocos metros no se parece en horas a la misma cocina en un hotel de Formigal, con una cubierta de mucha pendiente preparada para la nieve y un acceso que a veces hay que resolver desde el exterior.
A eso se suma el desplazamiento: preparar la carga para un valle no es lo mismo que para el llano del Cinca. Desglosamos por partidas y decimos cuánta parte del importe corresponde a trabajo en altura.
¿Cuánto vale limpiar una campana extractora?
Cuesta lo que pida esa instalación concreta, así que un número dado al teléfono sin una sola pregunta previa no dice gran cosa.
Un refugio con carta corta y un hotel con cocina de banquetes pueden tener campanas de tamaño parecido y necesitar jornadas que no se parecen en nada, porque lo que cambia es el hollín acumulado, el recorrido del tubo y cómo se sube al remate. Vamos, medimos, seguimos el tubo hasta la salida y entregamos el desglose.
Con él delante se decide si se aborda todo en una parada o se prioriza el interior.
¿Cómo se realiza el mantenimiento de una campana extractora industrial?
Conviene distinguir la rutina propia del establecimiento del trabajo con herramienta. La casa desmonta los filtros y los lava al ritmo que marque el servicio, vacía la canaleta inferior y repasa lo que está a mano.
La otra empieza donde eso no llega: la cámara de aire, el interior del tubo y el extractor, piezas cerradas que solo se abordan desmontando y con trampillas practicadas. Aquí lo lógico es encajar esa segunda parte en los dos respiros del año, el que sigue a la temporada de nieve y el que sigue al verano de montaña.
¿Cómo limpiar el tubo de la campana extractora?
Desde dentro y sección a sección, accediendo por las trampillas. Se localizan las que existan, se abren y se trabaja el tramo que va de una a la siguiente. En una cocina altoaragonesa eso implica casi siempre combinar el cepillo, para el hollín seco que dejan el horno y la brasa, con la química de espera, para el aceite.
Sin trampilla solo se llega al arranque, de modo que proponemos practicarla en el quiebro del trazado o justo bajo el tramo que sube. Cada trecho se fotografía por dentro, que es la prueba de por dónde ha pasado el equipo.
¿Es lo mismo limpiar una chimenea de leña que el conducto de una cocina?
No, y aquí conviene aclararlo porque conviven bajo el mismo tejado. En la chimenea del salón lo que se retira es creosota y hollín de combustión de leña, y ese trabajo tiene su propio oficio y sus propias herramientas.
En el tubo de la cocina lo que hay es grasa de cocción, a menudo mezclada con hollín cuando entra la brasa, y se resuelve con desengrasante, arrastre y trampillas practicadas. Nosotros hacemos lo segundo: la extracción de la cocina profesional, de la campana al remate.
¿Podéis hacerlo todo en una sola visita?
Es la única forma de trabajar aquí, porque entre dos clientes puede haber un puerto. Con el reconocimiento hecho, o con las fotos que nos mandes, decidimos qué herramienta hace falta y sale cargada entera: campana, tubo, extractor y tejado.
Si la instalación es grande o hay que practicar varias trampillas, lo decimos en la oferta y se organizan dos jornadas consecutivas, jamás dos desplazamientos distintos por semanas. Volver a por una pieza desde un valle del Sobrarbe es media jornada perdida.
¿Qué documento queda cuando termináis?
Un parte fotográfico ordenado por piezas: campana, cámara de aire, filtros, cada trecho de tubo, trampillas, extractor y remate del tejado, con el estado previo y el resultado. Recoge también los puntos a los que no se llegó, con su explicación. Es el papel que se presenta cuando la aseguradora pide constancia del mantenimiento, y marca el arranque de la siguiente parada sin repetir la inspección.
¿Quién responde si arde la grasa acumulada en el tubo?
Responde del estado del sistema quien conste como titular de la actividad, y lo primero que se revisa es si había mantenimiento y con qué se acredita. En un edificio de montaña con habitaciones sobre la cocina, el alcance va mucho más allá del comedor. Disponer del parte fechado y con imágenes cambia por entero esa conversación.
Lo que no hemos contado de la limpieza de campanas en la provincia de Huesca
Quedan fuera los casos poco habituales, que en esta provincia son bastantes: tejados con acceso solo por el exterior, conductos que atraviesan un edificio protegido, cocinas que solo abren tres meses al año. Envíanos dos imágenes, la de la campana y la del tejado y te decimos qué se puede hacer y qué haría falta preparar.
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